El sustento

viernes, 4 de julio de 2008

Como un perro sin cadena al parque
se escapan mis manos a ti. Y no hay gobierno que valga.

Extiendo los brazos de dentro. Experimento ganas de despegar los vuelos. Y es importante no mirarse los pies de dentro.

Me repito nuevo. Me nazco. Me paro. Doy una cierta luz.

Guío mis brazos. Es importante ir a favor con el viento. Todo lo demás es nada y nadas nos sobran.

Miro el teléfono para ver tu voz. Miope de oído, nunca lo he sentido tanto. Pierdo una palabra y pierdo mucho.

Pierdo un hilo de voz y pierdo todo. Afortunadamente escribes alto y claro.

Muy afortunademente tú.

Es fácil entenderse cuando se calla el mismo idioma. Y se mastica el mismo hambre. Y los besos abren la boca del estómago.

Y besas que alimentas.

5 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Yo quiero escribir alto y claro.

Vos ya lo hacés.

Un abrazo, admiradísimo.

Alma dijo...

Muy afortunadamente tú.
Que hambre de tu hambre.
Nunca lo he sentido tanto.
Escribes que alimentas.


Un beso de los que abren el apetito.

La Maga dijo...

Cada día me gusta más tu forma de escribir. Ahora eres más Josefa y menos Francisco que en tus primeras entradas en este blog. Quizás sea una impresión mía, pero si realmente estoy en lo cierto, me alegro mucho por ti de que estés viviendo un momento bueno.

"Besas que alimentas", a ver cuando me dicen a mí algo así.

Lunática dijo...

¡Voy a tener que dejar de repetirte lo bien que escribes y lo mucho que me gusta leerte! Terminaré siendo demasiado cargante...
Pero es que es obvio que eres alimento para much@s: de muchos tipos y para muchas hambres. ¡Y que nunca se sacien esos apetitos!;)
Besos lunáticos!

Jon Doe dijo...

Arcángel, pero si tú escribes rebién!

Otro abrazo.

Alma, se nos juntan el hambre y las ganas de comer(te), compañera.

Besos a cucharadas y fuego lento.

Maga, escribo por alegrías, sí, es cierto.

Lunática, a nadie le carga que le regalen los oídos... :) Gracias y gracias, por tus palabras.

Besotes de mi mundo.